
Descubrí que pensar en determinadas cosas hace mal, entonces, me prohíbo pensar en determinadas cosas, ejemplos:
> El tiempo, más precisamente en el transcurrir del tiempo, pensar en lo que va a pasar mañana, lo que va a ser de mi mañana, es algo que me aterra. No quiero ni pensar que va a ser de mi el día de mañana, que va a ser de mi vida, si es que claro, aún existo.
>No quiero saber que consecuencias van a tener las acciones que he tomado el día de hoy, no quiero pensar en lo que me voy a convertir, no quiero pensar en lo que voy a dejar atrás, en las personas que ya no van a estar, en las personas, que probablemente yo misma aleje de mi, en las personas que voy a herir, porque para ser francos, de algún modo u otro, siempre termino lastimando a las personas que más quiero o a las que más me quieren. No se porque pasa esto, perlo lo hago constantemente, ya es casi un habito, un habito horrible, lo hago sin pensar y me odio por ello.
>Me prohíbo pensar en las ataduras de la vida, por lo tanto procuro, hago el intento de no atarme a nada, ni a nadie en esta, mi maldita vida. No es fácil, pero es lo mejor. las ataduras lastiman, limitan, en definitiva son malas, tanto para mi como para mi como para los que me rodean.
>Me da mucho dolor de cabeza pensar en las decisiones que tomo una vez tomadas. Si ya decidí y actué no me molesto en pensar si la decisión tomada fue o no la correcta, es para mi, una gran pérdida de tiempo. Lo hecho está hecho y no hay vuelta atrás.
>Me hace realmente mal, pensar en como hubiese sido la vida de mis seres queridos sin mi, es decir, si yo no existiese. Lo más triste de esto, es, que no me gusta pensar en ello porque siempre que lo hago llegó a la misma conclusión: sin dudas, su vida habría sido mucho mejor sin mi. de eso estoy segura.
Lo paradójico de todo esto es que a pesara de que no quiero pensar en todas estas cosas, aún así las pienso y me torturo pensando es estas cosas y en muchas más. Hace días que lo vengo haciendo, sumida en una depresión inacabable, con un grito ahogado en mi garganta, con una mente que no se calla, y con el silencio, mi aliado y mi enemigo, que no cesa de hacer retumbar mis pensamientos en un abismo infinito.
Escribir es la única forma de escapar de mis pensamientos, es en estos momentos, en lo que escribo, cuando puedo ser yo misma, desahogarme por completo, dejar de pensar en todo lo que no quiero pensar, hacer que mágicamente mi mete se calle de una maldita vez. Es ahora cuando puedo ser quien soy. Son minutos, segundos en los cuales puedo ser yo misma; decir cuanta cosa se me venga a la mente, cuanta incongruencia se me pase por la cabeza sin importar que tan locos sean esos pensamientos.
xime.-